El reportaje de pre-boda es una sesión de fotos que tiene una duración de 1,5 horas aproximadamente.
Y siempre viene genial para perder el miedo ante la cámara y habituarse a estar delante de ella. Además, tendréis un bonito recuerdo vuestro sin estar vestidos de novios.
Para mí es una fantástica oportunidad para conoceros, ver vuestros puntos fuertes y generar entre los tres un vínculo de complicidad, una toma de contacto imprescindible para que el día de la boda todo sea mucho más fácil y fluido.